jueves 12 de noviembre de 2009

Puedo esperar por siempre. Tengo tiempo.

Sin lugar a dudas si hay algo que es muy importante en las relaciones humanas de toda índole, son los momentos. Cuando a veces nosotros vamos, el otro viene. O a veces cuando simplemente caemos en la realidad que nos rodea, el tren se acaba de ir frente a nuestros ojos.

Como piezas metamórficas, buscamos encajar en las distintas realidades. A veces explotamos de amor y alguien solo busca ser recipiente de él. Y cuantas tantas otras veces solo queremos darle todo nuestro amor, cariño y atención a una persona, y terminamos por darnos cuenta que esa persona no está en pos de atajarnos, sino que está con otras ideas, problemas o asuntos que resolver.

Es importante tener en cuenta esto para no caer en nuestra propia inseguridad. Es fácil creer que somos nosotros el problema, cuando no recibimos lo que esperamos o queremos esperar de aquella persona.

Creo que el secreto está en saber respetar esos momentos de cada uno y no precipitarse ante la furia de la ansiedad, que es capaz de pintarnos el más horrible paisaje a costa de todos nuestros miedos.

"Escribir es bueno, pensar es mejor. La inteligencia es buena, la paciencia es mejor" Siddharta.




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martes 20 de octubre de 2009

Cediendo el control... remoto.

Sus pupilas dilatadas en lo tenue de esa luz. Sus ojos concentrados en ese punto donde todo convergía. Las manos apoyadas una de cada lado, abriendo, haciendo fuerza. Por último, su lengua preparada para dar la estocada final para que el show comience.

Escupió.

Lo único suave de esa noche sería ese momento de apertura. Milímetro a milímetro el goce se reflejó en su mirada. El resto no sería amable ó sutil. El resto estaría ligado a lo instintivo, a lo primitivo, a lo animal, la pasión más perversa. Ella siendo yo, y yo siendo ella. Tan solo por esa vez.

Grité.

Poseída por su propio morbo tomó el control. Me tomó del pelo y susurró en mi oído. No pude escuchar nada. La mezcla de dolor y placer me había invadido hasta los rincones de mí ser una vez más. No veía, no escuchaba, yo era suyo, le pertenecía.

Caímos.

Su ritmo acelerado era progresivo en violencia y condescendencia para sí misma. Fui su diversión, su objeto. Ella sabía que pocas veces en su vida iba a tenerme así. Entregado ciegamente a su deseo. Entregado a la vorágine. Entregado a lo profundo y oscuro de sus deseos.

Y giró…



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jueves 1 de octubre de 2009

Placer oral desde el comienzo.

Realmente podes ser un gran besador; de esos que casi instantaneamente al sacar la lengua de la boca de tu compañera, ésta te hace saber lo bien que besas, lo mucho que le calientan tus besos, lo mojada que se puso de solo sentir lo acolchonado de tus labios. Te hace saber inclusive lo loca que se pone cuando siente tu lengua jugando en ella e inclusive no se priva de apretarte lo suficiente para que entiendas hasta donde la estás llevando con tu boca. Pero que nadie me venga a decir que si tu compañera no es una buena besadora, vos podés llevar las riendas del momento de todas maneras.

No hay más verdad que esa. Si besa mal, besa mal. Y se acabó todo.

No puedo explicar lo importante de este asunto en la vida sexual. Un beso calienta, un beso estremece, un beso revoluciona todo tu cuerpo. Un beso te para la pija, un beso te inunda. Un muy buen beso puede lograr que la persona menos pensada te genere ganas de arrancarle la ropa, sea cual sea el paradero de la parejita ahora en llamas.

Habría que ir probando y viendo que son las cosas a hacer. Los movimientos claves que gustan, revolucionan y cuales son aquellos que nos hacen pensar "¿Qué carajo estás haciendo, por favor?".

Cuando pregunté cuales de las chicas lectoras eran verduleras para hacer el test del ananá y la leche más dulce, todas se desentendieron. Asumo que acá todas se lavan las manos una vez más ¿No? Entonces a intercambiar lenguetazos y ayudar a los que aún buscan mover cielos y mares con unos besos. Les juro que todos salimos beneficiados.



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martes 22 de septiembre de 2009

Amor de adentro hacía afuera.

Hay veces en donde simplemente tengo ganas de calentarme escribiendo. Recordando una situación, leyendo los comentarios que dejan, hablar con alguien sobre alguna cogida particularmente exquisita, etc. No voy a negar que imaginarme alguna lectora tocarse mientras me lee, me calienta. A decir verdad, es algo que me calienta y mucho.

Afortunadamente eso no es todo.

Encontré en este espacio, un lugar para expresarme, valga la redundancia. He aquí otra razón por la cual escribo en este lugar y no en un papel de un cuaderno, o un word y no me lo guardo solo para mí: siento que mi mensaje puede ayudar a alguien. A veces es mi mensaje y a veces (por si no lo notaron aún) el mensaje de alguien más, citando algún músico, poeta, diálogo de película, etc.

Me llena el corazón de alegría cuando alguien me dice que le sirvió algo que le dije, algún texto que escribí o cité. Que eso era lo que necesitaba leer en un día gris como este o aquel. Llegado a este punto, no pretendo el prestigio o el halago de si el texto es mío o de alguien más, solo pretendo que le sirva a alguien, así como en su momento me sirvió a mí.

La mayoría no escribe, no comenta, pero sé que muchos leen. Mi máximo deseo es que en los casos en donde siento que estoy diciendo algo, (cuando hablo de sexo, no me importa mucho la verdad) la persona que lee se detenga a meditarlo un poco, tal vez leerlo unas cuantas veces más y pensarlo en relación a uno mismo. Si lo digo y lo expongo acá, es porque realmente siento que puede ayudar a alguien, a una gran mayoría. Tomándonos solo unos segundos de conciencia por sobre la inercia y vorágine de leer todo lo que anda dando vuelta por la red sin detenerse a pensar un momento, les aseguro que muchas cosas van a ir mejor. Pero bueno, eso es solo mi deseo.

Hay tanto y tan poco a la vez para hablar ó decir. En el fondo solo quiero poder ayudar al que lo necesite (De esta manera. No faltará el/la que salte diciendo "Entonces andá a las villas a ayudar ahí que lo necesitan más" etc. Para mí, parte de la solución está acá y acá es donde yo estoy y acá quiero estar y ayudar)

Siéntanse totalmente libres de todo, de escribir, escribirse entre ustedes, escribirme. Muchas veces, aunque solo seamos letras en una pantalla, uno solo necesita que alguien haga evidente aquello que tenemos miedo de revelar.

No hay que ser Buddha, Cortázar ó Gandhi para ayudar profundamente a una persona. En esta vida y en la gran mayoría de los casos, la solución a casi todos los problemas está al alcance de la mano.

Se los juro por mi vida que es así. Pero es tan difícil de ver...



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lunes 21 de septiembre de 2009

Todo dura un instante.

Cuando despiertes en la mañana,
el calor aún estará entre las sabanas.
Mis ojos se posarán en los tuyos,
y sabrás que nada fue un sueño.



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lunes 14 de septiembre de 2009

Tu vuelo al fin.




Te sientes la aguja de un reloj
que no sabe marcar
y solo da las vueltas.

No sabes que el universo sigue aquí
y nunca te importo,
pues solo le temiste.




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jueves 10 de septiembre de 2009

La palabra justa.

Le tiré del pelo. Firme, decidido. Apoyé su espalda en mi pecho practicamente a la fuerza. Mis dientes se clavaron en su cuello y mi pija se deslizó por su culo. Unas pocas palabras de su boca salieron para dar por terminado el asunto.

"Llename todo el culo de leche, hijo de puta"

Y así fue. Suspiros al aire y contorciones en las sábanas. Pero a la pendeja no le alcanzaba con eso, tenía que acotar algo más antes de caer desplomada.

"Como me hiciste acabar por el orto. Tremendo"



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